Problemas comunes de traducción

Cada vez más, las necesidades personales, profesionales y empresariales de los individuos han orillado al aprendizaje de uno o más idiomas, con el fin de comunicarse y ofrecer sus productos y servicios de manera satisfactoria, o bien, como una condición de cultura impuesta de manera natural. En el primer caso, sin embargo, estas habilidades podrían resultar poco afortunadas debido al escaso tiempo disponible que el profesional puede invertir (derivado de sus múltiples ocupaciones) en el desarrollo de sus capacidades para expresarse en una segunda lengua.

Para las grandes empresas, que cuentan con una organización clara de sus recursos humanos, no es complicada la contratación de especialistas en idiomas y traducción, pero, por el contrario, cuando el negocio o profesional individual son pequeños o incipientes, esto puede ser prácticamente imposible, debido en principio a cuestiones económicas.

Aun así, el empleo global de la tecnología se ha vuelto exigente en este sentido, y la competencia laboral, en consecuencia, ha tomado un carácter arrasador. Todo apunta a que la imagen del negocio o particular sea desarrollada, para empezar, en al menos dos idiomas, para así abarcar a un público mayor y aumentar las posibilidades de contratación o compra.

Lo idóneo sería delegar el trabajo de traducción de contenidos a un experto en el área, pero en ocasiones se pasa por alto y se decide la contratación de un traductor amateur, principalmente por el bajo coste que implica; incluso, puede optarse por el “hágalo usted mismo”, una mala jugada si se considera que entre el público potencial o cautivo una traducción deficiente puede representar una disminución en la credibilidad hacia el propio negocio y sus administradores.

Uno de los errores más comunes en la traducción principiante es la traducción “palabra por palabra”, es decir, literal, y no la oblicua, que se encarga de traducir “contenido por contenido”. Con la utilización del segundo tipo de traducción es posible acercarse más a la idea general del texto, evitando un mensaje acartonado, superficial, y muchas veces absurdo.

El orden sintáctico es muy importante a la hora de traducir el contenido. Es bien sabido que el ordenamiento de las palabras en oraciones no es igual en español que en otros idiomas, por ello, es necesario conocer las reglas sintácticas y gramaticales básicas de la lengua meta para evitar malos usos del lenguaje y posibles críticas al texto.

Algunas veces menos es más. Transmitir un mensaje con éxito puede ser de lo más complicado, sobre todo si no se es especialista del idioma al que se desea traducir. Mientras más claro, breve y conciso sea el mensaje, mayores serán sus posibilidades de llegar al lector correctamente. No simplificar las ideas y adornarlas innecesariamente con adjetivos y adverbios sólo dará como resultado una traducción lenta y fallida.

Relacionado con el punto anterior, excesos en el uso de determinadas categorías léxicas pueden entorpecer la lectura del texto traducido. El abuso de adjetivos, adverbios, artículos, preposiciones o conectores discursivos harán que el lector se canse pronto de leer y decida emplear su tiempo en algo que considere más productivo.

En el mismo tenor, existe un error recurrente en cuanto a los artículos determinados traducidos, que consiste en la omisión o adición de los mismos de manera inoportuna. Pareciera a veces que algunas oraciones no necesitaran de esta categoría para cumplir su cometido, pero no siempre es así. Aprender a usar correctamente los artículos será siempre un plus a la hora de llevar un texto de su lengua madre a un segundo idioma.

Por último, habrá que acentuar la importancia que tiene el hecho de no forzar o atenuar una traducción a través del uso de cognados. El traductor experto conocerá a la perfección este tipo de palabras y, contrario al traductor ingenuo, no pretenderá que toda palabra por él desconocida se convierta automáticamente en un cognado. Está por demás decir en este caso, que una traducción con palabras inventadas se encontrará muy lejos de la seriedad y profesionalismo requeridos.

Nuestra recomendación, desde luego, es que tanto empresas como particulares profesionales se acerquen a agencias traductoras o de edición que ofrezcan este tipo de servicios, de manera que el contenido con que ayudan a construir su imagen se vea altamente favorecido y alcancen de manera eficaz y pronta los objetivos planteados en su proyecto general. Si, por otra parte, eligen traducir por su cuenta el material, sugerimos poner atención en los puntos anteriores e informarse tanto como sea posible respecto de los tipos y procedimientos de traducción que mejor se adapten a sus necesidades.

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