Breve guía de ISBN

Te habrás dado cuenta de que el mundo de los libros no dista mucho del comercial en general, en términos de mercado. Por eso, podrás observar que los libros que adquieres no escapan de un control específico, como es el código de barras, que aparece en la contraportada de las publicaciones. Dicho código es el producto y complemento de su ISBN (International Serial Book Number), o Número Internacional Normalizado del Libro y sirve, entre otras cosas, como un identificador único para cada título que sale al mercado.

Tras una larga historia de libros sin este código de identificación, la llegada de la producción en masa y la alta demanda de materiales a nivel global dio como resultado la necesidad de controlar la producción y la de generar estadísticas reales de los libros que se publican en cada país de manera mensual y anual. Así, en 1966, las librerías W. H. Smith de Reino Unido implementaron lo que sería el antecedente directo del ISBN, el Standard Book Numbering, o Numeración Estándar de Libros, que tuvo amplio éxito por su practicidad y facilidad de inclusión informativa determinada de forma compacta.

Además de funcionar como un identificador único, como ya se anotó, el ISBN de uso actual, es decir, de 13 dígitos —hace apenas unos años la composición de un número estándar constaba de 10—, contiene información de gran valor para los órganos reguladores de producción editorial y para los estadistas, ya que por medio de sus dígitos, divididos en pequeños grupos, puede conocerse el título del libro, el país o lengua de origen, el editor o sello editorial que lo produjo, el nombre del traductor (si aplica) y la cantidad de ejemplares que se publicaron, por mencionar algunos.

La totalidad de los sellos editoriales que estén constituidos de manera formal como contribuyentes ante las dependencias de impuestos y tributación —el Sistema de Administración Tributaria, para el caso de México—, deberán publicar sus títulos (salvo algunas excepciones) acompañados de un ISBN que se anotará en la página legal y un código de barras que se colocará en la contracubierta del libro, y en nuestro país deberán antes ser solicitados al Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) a través de la personalidad jurídica o régimen tributario correspondiente.

Con tal finalidad, el editor o la editorial harán el llenado de una ficha en la que se hará visible el título original del libro, la lengua de origen, el ISBN de la obra completa (en el caso de colecciones, previa solicitud ante Indautor), el nombre completo del o los autores del libro, los nombres completos de otros colaboradores, como pueden ser los prologuistas, traductores, presentadores, coordinadores, etcétera, el soporte utilizado (puede ser que la publicación no sea estrictamente un “libro”, sino que el texto esté contenido en un CD, por ejemplo), el tamaño de la publicación, el número de tintas empleadas, los papeles utilizados y sus gramajes, el número de páginas, el tipo de impresión y encuadernación, el número de ejemplares publicados, el precio de venta al público y los datos del comprobante de pago. Cada libro es un caso distinto, por lo que no todas las fichas de solicitud se llenarán de la misma manera y, probablemente, en algún momento será necesaria la asistencia jurídica de un especialista.

Todos los libros, excepto aquellos que sean menores a 48 páginas, deben contar con un ISBN y su correspondiente código de barras; sin embargo, no todas las publicaciones, en el sentido más extenso de la palabra, serán susceptibles de contar con estos elementos. Entre algunos de estos casos de excepción podemos encontrar: carteles y grabados, hojas sueltas no coleccionables, agendas, almanaques, las publicaciones periódicas, como las revistas (a ellas se les asignará un número ISSN, que en otra ocasión abordaremos), mapas y planos, catálogos, folletos y una larga lista que puedes consultar aquí.

Si apenas comienzas en el mundo editorial, debes saber que la adquisición de un número ISBN para tus publicaciones es fundamental, pues, además de rectificar tu carácter profesional como editor, te facilitará otros procesos igual de importantes en el flujo de la vida de un libro, como es el almacenaje, control de inventarios y distribución y venta del material en librerías. Por ello, te recomendamos poner especial atención en este particular asunto, y acercarte siempre a un profesional que pueda guiarte en la consecución de tus objetivos.

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